martes, 9 de septiembre de 2014

Los otorongos

Valle de Mayunmarka era un pueblo donde dominaba un Curaca muy poderoso de nombre Martín Eslachín que tenía como esposa a María Quispe. El curaca era muy abusivo, cometía toda clase de atropellos y abusaba de las mujeres sin que los habitantes hagan nada, sobre todo cuando estaba mareado lo cual ocurría frecuentemente. En el pueblo había un cura que tenía que obedecer igual que todos al Curaca, incluso no podía hacer la misa sin permiso de éste.

Chinchibamba
Un día de fiesta el cura esperaba como siempre la autorización del Curaca para empezar la misa, éste se encontraba mareado y bebiendo por lo cual no acudía al pedido del cura, ya era mediodía y el cura exasperado empezó a celebrar la misa sin la autorización del Curaca; cuando éste se enteró montó en cólera y fue a la iglesia a pedir cuentas al cura, llegó a la Iglesia justamente en el momento que el cura consagraba la ostia, el Curaca lleno de indignación llegó hasta donde estaba el cura y trató de sacarlo a empellones, momento en el que la ostia fue a caer al suelo; en ese momento se produjo una gran tinieblas, dicen que el cura trataba de encontrar la ostia en la oscuridad hasta que sus dedos se desgastaban ensangrentados por el roce con el suelo. Algunas versiones afirman que fue en ese momento que el Curaca y su esposa se convirtieron en otorongos (león o jaguar), y dicen que el otorongo tiene la piel moteada porque en el momento que el curaca se convirtió en otorongo éste vestía un poncho de jerga que tiene similares características.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Viuda Rumi

Viuda Rumi es una estatua de roca natural de color negro que asemeja a una mujer viuda cargando un niño en sus espaldas, se encuentra en la parte alta del lado este del pueblo de Chungui. En los años que la violencia asoló la región una mañana amaneció con una bandera roja, los soldados subieron y la dispararon destrozando parte de la estatua.

Sobre Viuda Rumi hay varias versiones, mencionaremos los más importantes.

Versión recopilada por Grimaldo Chalco y Roque Ccellccascca.

Según esta versión llegó una vez a Chungui una mujer viuda, posiblemente proveniente de Apurimac o Anco. Según la leyenda dos Apus, montañas tutelares llamados Pichi y Minaq se enamoraron de ella (según otras versiones participaron también Osambre, Yanaqocha, Qorisilla y Llaveqaqa). El Apu Minaq convertido en joven buen mozo la enamoró y la convirtió en su esposa, viendo esto el Apu Pichi le declaró la guerra, para entonces el Apu Minaq había dado muchos regalos a la mujer y había tenido un niño con ella, el Apu Pichi le arrebató las riquezas que la mujer tenía, la guerra fue estruendosa puesto que usaban rayos y truenos como armas. Como el Apu Pichi era más poderoso, venció al Apu Minaq arrebatándole sus riquezas y a su mujer llevándose consigo a sus aposentos en Pichi, durante la huída la mujer se convirtió en piedra al dar la vuelta para ver lo que pasaba por obra del Apu Minaq quedando su imagen para consuelo de él, pero según parece es sólo una imagen y que a la verdadera mujer logró llevarse el Apu Pichi.

Leyenda de la Laguna de Pacucha

En aquellos días, antes de esta laguna existía una hermosa ciudad considerada como el "paraíso celestial" debido a la belleza natural de sus paisajes, habitado por personas solidarias con principios humanistas y espirituales

Mama Petecc (Foto: Internet)
Con el tiempo aparecieron personas de otros lugares, trayendo costumbres extrañas, formando una sociedad de corrupción, injusticia, maldad y cierto día se presentó un anciano pidiendo caridad en una casa donde se festejaba un matrimonio con gran pompa. Al verlo harapiento y sucio fue echado por la fuerza y con insultos. Al final de una calle el anciano es atendido por una humilde y modesta mujer campesina llamada "Mama Petecc" quien le brindó alimentación.

lunes, 1 de septiembre de 2014

La aparecida de la calle San Pedro

Tartufo Murillo es el protagonista de esta leyenda, quien al recogerse tarde a su casa y discurriendo por la calle San Pedro, observa en medio de la gran oscuridad, a una elegante dama, vestida toda de blanco y que se dirige a su encuentro. Don Tartufo se emociona, por lo que puede resultar un romance inesperado, sin embargo cuando los dos personajes se encuentran uno muy cerca del otro, la mujer empieza a elevarse por los aires; se trata de un alma del más allá. Don Tartufo Murillo, empalidece, moja sus pantalones y se escurre, como mejor puede, por la primera puerta entreabierta que encuentra; y una vez dentro de una oscura habitación, escucha una voz cavernosa que le dice: ¡Oh, desdichado mortal, deja que redima mis pecados; no perturbes el descanso de los que han muerto!

Aparecida de la calle San Pedro

Nuestro espantado protagonista, al escuchar esto, cae desmayado al piso.

Al parecer, y según cuentan, el alma en pena pertenecía a la que en vida fue una monjita libertina del convento de Santa Rosa.

Fuente: Libro de pablo nicoli: Arequipa y sus misterios, edic. 2001.

viernes, 29 de agosto de 2014

La misa del otro mundo

Una leyenda cuenta la penosa historia de un joven que, habiendo quedado dormido sobre una banca dentro de la fría iglesia de Santo Domingo, de pronto al despertar se vio prisionero de la oscuridad del lugar, siendo testigo, sin quererlo, de la fantasmagórica aparición del famoso fraile sin cabeza, quien después de encender unas velas, le pidió al muchacho que se acercara hacia el altar; que su única intención era la de celebrar una misa y que para esto requería de alguien que fuera su oyente.

El Fraile sin cabeza
Aún con todo el espanto que sentía el muchacho, no le quedó sino presenciar tan insólita ceremonia y atenerse a las circunstancias. Por fin, una vez celebrada la misa, se apagaron inesperadamente las velas y el joven en su desesperación trató de huir cual entidad etérea se tratase, consiguiendo por su imprudencia romperse la cabeza contra una dura puerta, para caer finalmente sin sentido en las frías lozas del templo.

Fuente: Libro de pablo nicoli: Arequipa y sus misterios, edic. 2001.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Sor Ana de los Ángeles

El monasterio de Santa Catalina fue fundado en 1575. En dicho lugar, muchas mujeres, jóvenes y viudas, hicieron sus votos perpetuos. Ana de Monteagudo fue hija de Sebastián Monteagudo y Francisca Ponce de León; estos últimos, para asegurar la educación cristiana de su pequeña hija, la internaron en el monasterio cuando contaba con tres años. A su edad núbil -los catorce-, Ana fue reintegrada al hogar, pues su padre la había comprometido con un joven. Ella obedeció, pero desesperada en un mundo que no conocía, decidió huir de su casa y regresar al convento, en donde permanecería hasta su muerte.

Sor Ana de los Ángeles (Foto: Internet)

Ana castigaba su cuerpo con azotes y se sometía a largos ayunos de pan y agua. Se dice que, entre sus milagros, con sólo aplicar parte de la tela de su hábito, desaparecían tumores e infecciones. Fueron innumerables los vaticinios sobre muertes, enfermedades, recompensas y otros. Murió el 10 de enero de 1686, tras largos 10 años de penosa enfermedad y fue enterrada en el cementerio del monasterio. Ese mismo año, el obispo Don Antonio de León inició el proceso de su beatificación. En 1731, al trasladar su cuerpo a una nueva tumba en el coro de la iglesia, lo encontraron incorrupto, intacto y con olor a flores.

Fuente: Libro de pablo nicoli: Arequipa y sus misterios, edic. 2001.

lunes, 18 de agosto de 2014

La Aparición de la Virgen Purísima Concepción de Túcume


Cuenta la leyenda que hace muchos años el pueblo de Túcume no existía donde está ubicado en la actualidad.

En el lugar donde conocemos como Túcume viejo, fundado en la colonia, se originó esta historia:

En el cerro Cueto, dos hermanitos pastoreaban siempre a sus ovejas. Cierto día se encontraron con una señora muy hermosa. Ella les habló dulcemente, lavó sus rostros, los secó y los peinó con su peine de oro. Al despedirse, la señora les pidió que no dijeran a nadie de su presencia en el cerro. Así pasaron los días y los niños acudían al encuentro de la hermosa señora, despidiéndose siempre de la misma manera.

La Aparición de la Virgen Purísima Concepción de Túcume (Foto: Internet)

Una tarde, de regreso a casa, los padres de los niños preguntaron quién los había lavado y peinado. Al no recibir respuesta, decidieron seguirlos cuando salieran a pastorear.

Naymlap y los Señores de Lambayeque

El Mito de Naymlap o Naylamp narra el origen de los gobernantes de Lambayeque y sus ciudades quienes señorearon en la costa norte del Perú entre los años 700 a 1300 d.C., época en la que fueron conquistados por sus vecinos los Chimú, quienes en 1450 fueron, a su vez, conquistados por los Incas y finalmente por los españoles en 1535. Martín Farrochumbi, cacique de Túcume (descendiente de los gobernantes de Lambayeque) narra esta historia a Miguel Cabello de Balboa, cronista español, que la publica en 1586 como parte de su obra "Miscelánea Antártica".

El texto que a continuación presentamos es una adaptación del texto original (1):

Naymlap y los Señores de Lambayeque

Cuentan los pobladores de Lambayeque que en tiempos tan antiguos que ya se perdió la cuenta de cuantos fueron arribó de la parte suprema (2) del Perú a estas costas una gran flota de balsas comandada por un gran señor, hombre de mucho valor y calidad llamado Naymlap.

Leyenda de Naylamp (Foto: Internet)

Viajaba acompañado por una numerosa comitiva que lo seguía con reverencia y adoración como a gran caudillo. Estaba su esposa, llamada Ceterni, un numeroso harén, cuarenta de sus más valientes capitanes, el trompetero oficial (uno de los cargos más prestigiosos) llamado Pita Zofi, quien se encargaba de hacer sonar el pututo(3), Ñinacola, encargado del cuidado del anda y trono de Naymlap, Ñinagintue, encargado de la bebida, Fonga Sigde, quien tenía por misión esparcir polvo de mullu(4) por donde pisaría su señor, Occhocalo, el cocinero, Xam Muchec quien pintaba el rostro de Naymlap. Lo bañaba, adornaba y untaba con finas esencias, Ollop-copoc. Tejía y bordaba para su señor y elaboraba camisas y mantas usando la fina y complicada técnica de la aplicación con plumas de vivos colores Llapchiluli, muy querido por su Señor Naymlap, además de una numerosa y casi incontable muchedumbre.

miércoles, 16 de julio de 2014

El fraile sin cabeza

Una leyenda de Arequipa del siglo XIX, nos cuenta sobre el diabólico andar del "Fraile sin cabeza". Un alma en pena, a veces gravitante, que se sabía, por toda la ciudad, recorría de lado a lado el callejón de la Catedral y siempre al amparo de las doce campanadas que dejaba oír el reloj de la torre. El espectro, decían quienes habían tenido el valor o la mala fortuna de encontrárselo, se mostraba ataviado con un viejo hábito franciscano y en cuyo interior del alargado capuchón que debía cubrirle la cabeza, sólo se podía entrever una profunda oquedad, una sombra provocada por el vacío.

El fraile sin cabeza (Foto: Internet)

lunes, 14 de julio de 2014

La casa encantada de Yanahuara

Corría el año de 1666, y hasta la villa de Yanahuara llegó para establecerse un noble español a ejercer la función de encomendador. Este se casó con una dama que rebosaba de atributos por su extraordinaria belleza. Transcurrido el tiempo surgió una relación amorosa entre un criado de la casa y la bellísima mujer. Tras uno de sus viajes el español logró descubrir esta infidelidad, y sometió a ambos a una serie de torturas que culminó en la muerte cruel de los amantes.

Casa encantada de Yanahuara (Foto: Internet)